sábado 3 de septiembre de 2011

El desafío es recuperar la fuerza de la fraternidad y la solidaridad

En el Día Internacional de la Solidaridad, celebrado el pasado 31 de agosto, algunos medios de comunicación han recogido mis palabras, en las que he asegurado que no se pueden tolerar situaciones como la que se está viviendo en el Cuerno de África y se han sumado a mi invitación para trabajar colectivamente para encontrar soluciones.

Mi agradecimiento a los medios de comunicación como CANALSOLIDARIO, LA TRIBUNA DE TOLEDO, LA COMARCA DE PUERTOLLANO, DIARIO DE CASTILLA - LA MANCHA, DIARIO EL PREGÓN DE AZUL, así como otros medios de México, Argentina y España, destacando la colaboración de los medios de comunicación de Castilla - La Mancha. A todos ellos, ¡GRACIAS!

"Fernando Redondo Benito, cervantista y baluarte de la solidaridad en Castilla - La Mancha, ha asegurado que «nuestro desafío es recuperar la fuerza de la fraternidad y la solidaridad». Solidaridad, fraternidad, justicia social y dignidad humana son algunas de las palabras en las que, con fuerza, redunda Fernando Redondo, pues ha tenido oportunidad de participar en proyectos de cultura y desarrollo en México o Argentina.

Su voz está suficientemente legitimada y experimentada, en la última década se ha convertido en un baluarte del trabajo por la paz y la solidaridad en Castilla - La Mancha y en otros lugares del mundo. Conoce bien el Tercer Sector de Acción Social y Cooperación Internacional de la Región y ha recorrido los pueblos de la Ruta del Quijote, porque, como en otras ocasiones ha señalado, «en mi tiempo libre me gusta sentir los sueños y las esperanzas de nuestros pueblos a través de El Quijote».

Redondo ha puesto su foco de atención en Somalia y el Cuerno de África, ante una situación de crisis humanitaria que todavía perdura y que califica de «inadmisible». «No podemos tolerar en el siglo XXI situaciones como la que ahora mismo está viviendo el Cuerno de África. La crisis humanitaria surge de años de conflicto y sequías periódicas, subida de precios de los alimentos y la ausencia de un estado fuerte, que está provocando la muerte de miles de ciudadanos y haciendo surgir enfermedades relacionadas con la malnutrición.

Una hambruna que se extiende rápidamente y ante la que debemos actuar. Es una hambruna vergonzosa para el resto del mundo». Así, dice que «es importante que recuperemos el sentido de la justicia social y la dignidad humana. La solidaridad, en su esencia, siempre ha sido un movimiento internacionalista, y en ocasiones hemos olvidado nuestra responsabilidad hacia con los demás. Ahora es Somalia, ayer y también hoy es Haití, pero debemos aunar nuestros esfuerzos para poseer una responsabilidad constante que evite nuevas situaciones de desigualdad en el mundo».

Para participar de un destino común, Fernando Redondo asegura que «debemos exigir y responsabilizar de construir una conciencia colectiva, que nos otorgue una dimensión de pertenencia a nuestra comunidad y a la comunidad de todos y cada uno de los hombres y las mujeres». Es más, a su juicio, «debemos esforzarnos para construir juntos las condiciones para una solidaridad activa y permanente; debemos dotar a los hombres y las mujeres de los medios suficientes para la elaboración de nuevas respuestas a las situaciones que estamos viviendo».

En definitiva, «debemos exigir y responsabilizarnos para que cada niño y niña asista a la escuela, con una educación de calidad; exigir y responsabilizarnos para que logremos la igualdad entre hombres y mujeres; exigir para conseguir nuevas formas políticas, con mayor responsabilidad y desarrollo desde la diversidad y el pluralismo, en conclusión, desarrollo y respeto humano».

Y ya de cara al futuro y a lo que resta del año 2011, asegura que «nos espera un final de año complicado, pero debemos seguir trabajando y esforzándonos más aún, si cabe. Porque de otro modo nadie nos perdonará, mañana, nuestra ausencia en esa tarea y trabajo como comunidad».

En ocasiones tachado de utópico y soñador, Fernando Redondo se defiende asegurando que prefiere «tomar esa bandera para seguir luchando desde el entendimiento mutuo de la humanidad, buscando que podamos vivir realmente juntos en armonía, donde desde la diversidad podamos compartir por encima de todo nuestra condición humana». «Únicamente si trabajamos colectivamente encontraremos nuevas soluciones»."

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